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Parte 1

Puedes estar teniendo un día o una semana difícil (en estos momentos hasta un año difícil).  Puede parecer una subida cuesta arriba salir de esa rutina emocional y mental e intentar comenzar a ser amable contigo mismo. Afortunadamente, existen herramientas a nuestra disposición para restablecer nuestra actitud.

Entendemos la bondad desde la perspectiva de cómo tratamos a nuestra familia y amigos. ¿Y si pudieramos adoptar el mismo enfoque sobre cómo nos tratamos a nosotros mismos? ¿Cómo mejoraría nuestra salud si escucháramos las señales de nuestro cuerpo y respondiéramos con cuidado y compasión? Estas son preguntas profundas para hacer. Si bien tener un mal día y sentirse deprimido es otra parte de la vida, podemos comenzar a implementar herramientas en nuestra rutina que hagan crecer nuestro músculo de la autocompasión aún más. Aquí te dejamos algunos tips que te pueden ser de ayuda:

1. Perdónate a ti mismo con frecuencia

Esta puede ser la mejor y más difícil herramienta de implementar en tu vida, ¡pero es muy potente! Somos muy duros con nosotros mismos y, a menudo, somos nuestro peor crítico. Podemos perdonar fácilmente a nuestros amigos y familiares, pero nos cuesta más aceptar ese perdón en nuestro interior.

Hoy, practica el perdón a ti mismo. Cuando te veas atrapado en la culpa, haz una pausa y piensa en cómo reaccionarías ante la misma situación con un amigo. A menudo, necesitamos el mismo tipo de perdón. Al final del día, estamos haciendo lo mejor que podemos. Cuando conocemos mejor, podemos hacerlo mejor. Mientras tanto, el perdón es clave.

2. Cuida tu salud 

Puedes comenzar saliendo a caminar todos los días en tu colonia o parque favorito; también puedes comenzar a tomar una clase de Qi Gong o Tai Chi o unirse a un gimnasio o club deportivo.

Cuando nos sentimos deprimidos, nuestro cuerpo físico se aferra a toda esa energía y emoción reprimidas. Necesitamos despejar esa energía para mantener la salud física, así como la salud emocional y mental. ¡Lo que elijas depende de ti! Solo asegúrate de que se sienta bien y te diviertas mientras lo haces.

3. Come sanamente y date un capricho

A menudo, en momentos de desesperación, una de las primeras cosas que empieza a fallar es nuestra nutrición. O no comemos lo suficiente o comemos en exceso, y nunca los tipos de alimentos adecuados.

¡Programa una ocasión en tu calendario para darte un capricho! Puedes pedir comida en tu restaurante favorito o darte un capricho con algo que nunca pedirías con regularidad. Si programamos estos caprichos ocasionalmente es mucho más fácil comer sanamente en días normales ya que sabemos que nos tenemos guardada una pequeña recompensa. 

 

4. Busca ayuda profesional 

Cuando se trata de salud emocional y mental, buscar un profesional de la salud es una gran ventaja y una excelente manera de ser amable contigo mismo. No siempre podemos ayudarnos a nosotros mismos. Necesitamos que alguien nos guarde espacio, nos escuche y nos escuche, y nos ofrezca perspectivas que no tendríamos por nuestra cuenta. No hay vergüenza en pedir ayuda.

Los terapeutas a menudo te desafían a confrontar tu forma de pensar sobre diversas situaciones y experiencias, por lo que si tienes un problema con ser muy negativo o pesismista, la terapia puede ser particularmente útil. Solo asegúrate de estar listo para abordarlo con la mente abierta y mucha autocompasión.

5. Cuando estés atorado en la rutina, haz preguntas

Generalmente buscamos estímulos externos o distracciones cuando nos enfrentamos a un desafío o estamos estancados. Recurrir a la comida, entretenimiento o el alcohol es algo muy común; o también el tratar de mantenerse ocupado o  distraído con la finalidad de no tener que tomar una decisión al respecto. 

En cambio, lo que podemos hacer es preguntarnos a nosotros mismos para comenzar a profundizar en nuestra situación actual. Por ejemplo, preguntar “¿Qué necesito ahora?” “¿Qué es lo peor que puede pasar?” “¿Puedo hacer algo al respecto?” puede ser un poderoso momento de introspección. No solo nos devuelve al presente, sino que también atraviesa el ruido de la charla mental y emocional.